B) Nueva Constitución I

Un proyecto ciudadano para una República democrática y social
Tercera edición, 2008 (1ª del 2002)
Ciudadano Mario Rojas Alba
Cuernavaca, Morelos, México, 5 de Febrero, 2009

Coyuntura y aniversario constitucional
 
¿Es necesaria una Nueva Constitución Mexicana? Una discusión ineludible en el aniversario de su promulgación. Se esté o no de acuerdo de su necesidad, muchos reconocen que actualmente es una mera  recopilación de remiendos que la alejaron  del espíritu del texto original.

De ninguna manera estamos frente a un aniversario más de nuestra Constitución, este 5 de febrero los mexicanos estamos inmersos en un contexto especialmente crítico en lo económico, político, y social. La población está leyendo con inquietud el preámbulo del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana, y unos años después, la Nación festejará el propio centenario de la Constitución de 1917; un momento coyuntural trascendental, donde únicamente la reflexión inteligente y serena podrá dar sus mejores frutos en bien del país, se impone, pues, la necesidad de una nueva forma de hacer política.

La crisis económica y social se ha acentuado por el deterioro y desprestigio del quehacer político-electoral. En general, la población no ha alcanzado la madurez y educación política necesaria para enfrentar con éxito los cambios requeridos y que hoy tocan de manera insistente las puertas de la Nación. La demagogia ha dominado la vida política, las campañas electorales han envilecido la conciencia pública, en su afán de “ganar a toda costa”, han olvidado principios y corrompido el ambiente reduciéndolo a una repetición de consignas vacías y desprovistas de un sustento programático e ideológico. Independientemente de la tendencia de cada partido, la clase política piensa únicamente en su interés personal, mantenerse en el presupuesto de cualquier forma es su consigna y objetivo primero y último; el afán de servicio social es solamente una pose mentirosa que pretende ocultar lo que todos saben, los altos sueldos que devengan por el ejercicio del poder.

En ese contexto de corrupción general, los ciudadanos conscientes y la universidad podrían romper el círculo vicioso, elevar las miras y honorabilidad del quehacer político. Las instituciones académicas deberían de recuperar su papel de conciencia inteligente, atraer el debate, establecer los espacios necesarios para el estudio y la socialización del conocimiento y discusión pública, recuperando el verdadero sentido de la política como arte y ciencia de gobernar. La necesidad del debate sobre la constitución es una de sus responsabilidades ineludibles. La discusión constitucional debe involucrar a todas las escuelas, institutos y facultades, pero, de manera indispensable, al menos a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y a la Facultad de Humanidades. Es obvio que los foros, conferencias, seminarios, y demás actividades de estudio, difusión y discusión, deben ser abiertos, permitiendo la participación de la ciudadanía en general, y de los diferentes sectores de la población. De esta manera, la universidad puede ser un elemento fundamental para elevar el nivel de calidad de los contenidos políticos, y mejorar la participación conciente e informada de la ciudadanía.

En este aniversario, la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales ha tenido a bien aceptar la organización de una conferencia y foro para la discusión de la Propuesta ciudadana para una Nueva Constitución Mexicana, a realizarse a las 10 de la mañana del jueves 12 de febrero del 2009, en el auditorio de la Facultad de Derecho de la UAEM, Ciudad Universitaria, Cuernavaca, Morelos. Para dicho evento, y a manera de ponencia, he sustraído de mi obra: Ideología y Constitucionalismo 1917-2012, Crisis neoliberal y propuesta constitucional en el alba de la IV República, la última parte: Nueva Constitución para un Nuevo Siglo, un proyecto ciudadano e independiente que se viene desarrollando en la internet desde el 2002 (actualmente ha acumulado más de 20 mil bajadas en la red), adaptado para su presentación en esta conferencia.

Un proyecto ciudadano

Iré al grano, este proyecto constitucional rompe esquemas e intereses y seguramente incomodará a más de uno de los poderosos. No siendo abogado, ni especialista en ciencias políticas, tampoco miembro de la clase intelectual servil a la clase política y económica pudiente, he tomado el atrevimiento de pensar en el país que me gustaría vivir. Muchos dirán que un ciudadano no tiene derecho a eso, que ese asunto es exclusivo de las burocracias que manejan los partidos y los poderes de la República; sin embargo, yo pienso lo contrario y tal vez usted esté de acuerdo conmigo, en que son esos grupos de poder los que han usurpado la soberanía popular, y que ha sido precisamente la apatía y negligencia de los ciudadanos, lo que ha permitido que la clase dirigente se asuma como si la Nación fuese una franquicia de su propiedad.
 
Aunque este proyecto a sido leído y considerado por miles de lectores, no me escondo detrás de una supuesta representación colectiva, tampoco considero honesto simular tener la voz de muchos; con toda franqueza confieso que inicialmente pasé algunas semanas en la grata tarea de repensar el mañana, y reconstruir mis propias utopías, mientras les robaba el valioso tiempo a mis seres queridos. Al terminar, pensé que tal vez sería útil socializar ese modesto trabajo, no hay detrás de mi persona ningún otro interés ajeno a mi propia voluntad y determinación, que el de compartir un ejercicio que me pareció creativo y placentero.    
 
Pronto México cumplirá el segundo Siglo de existencia como Nación independiente, tiempos que despiertan la memoria colectiva sobre las fechas y años significativos: 1810, 1910, y 2010. Estamos en el momento preciso para una toma de conciencia a fin de que el pueblo reconstruya la Constitución mutilada al capricho de quienes, en representación de los dueños del capital, le han puesto parches y traiciones a los principios fundamentales establecidos por el Constituyente de 1917.
 
No obstante de tantos remiendos reaccionarios, la Constitución es, a pesar de todo, el documento histórico en donde se han depositado los principales anhelos, pensamientos, y esperanzas de la Nación; el presente proyecto pretende retomarlos, y dar los pasos siguientes en las voluntades sociales y democráticas que quedaron frustradas o incumplidas en el pasado. Esta propuesta ciudadana tiene dos grandes prioridades: restituir la soberanía popular a través del impulso a la democracia directa, y el avance sustantivo y cualitativo de las prerrogativas sociales. Al mismo tiempo, plantea reformas a diversos títulos y artículos en aras de fortalecer y hacer efectivos los derechos fundamentales de la persona; en todos los casos, se tiene cuidado especial para que las propuestas no afecten un razonable grado de gobernabilidad.

Antecedentes y perspectivas

Viendo en retrospectiva, los proyectos constitucionales ordinariamente han surgido de la iniciativa personal (Morelos, Juárez, y Carranza) y de la satisfacción oportuna de la necesidad sentida por las grandes masas nacionales; independientemente de la tendencia conservadora o progresista del documento, dentro o fuera de un partido o grupo político, con o sin impacto social, asumida o no por diversos sectores de la población, en todos los casos, los proyecto surgen de la voluntad y animosidad de los individuos. Los proyectos exitosos son aquellos que recogen los sentimientos de las grandes mayorías, pero igualmente, por que aparecen en el lugar y momento preciso, su realización depende de manera importante del azar y de la buena suerte.
 
Estoy convencido que los ciudadanos mexicanos han ido madurando poco a poco el perfil ideológico y social de una nueva Constitución. No todos los organismos, intelectuales y líderes de la sociedad han tenido la capacidad de percibir esa necesidad, ni la honestidad de asumir abierta y públicamente el compromiso para impulsar los cambios progresistas que la sociedad demanda. Desde hace unos cuarenta años, diversos militantes de la izquierda mexicana (entre los que me incluyo), como del movimiento social, campesino y sindical, hemos propuesto diversos cambios sustantivos a la Carta Magna. Después de la reforma salinista del Artículo 27, los movimientos campesinos independientesn aglutinados entonces alrededor del FDN y el PRD, y algunos de los parlamentarios de izquierda, nos opusimos radicalmente; la respuesta autoritaria del gobierno impostor fue fuertemente represiva contra todos nosotros, muchos sufrieron la violencia e incluso fueron asesinados, por mi parte la persecución, secuestro y violencia física contra mi persona, me obligó a buscar refugio político temporal en Canadá.

Impulso desde Tlahui. Desde de su nacimiento el 6 de febrero de 1996, la Revista Electrónica Tlahui ha estado difundiendo las constituciones de México, a la fecha, 872 mil personas han consultado el documento de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Desde entonces he estado proponiendo la necesidad de una reforma constitucional a fondo y en sentido progresista. A partir de la primera edición digital en la red (5 de febrero del 2002), hasta la fecha, más de 20 mil personas han consultado el proyecto para la Nueva Constitución Mexicana en el sitio web de Tlahui. Un número indeterminado lo ha divulgado por sus propias vías, en lo personal, o en grupo, como es el caso de la lista de CNI-1 de La Neta; en 20 Puntos AMLO, Lista del Maestre, Enlace México, Comunidad Sinarquista en Internet, Enlace Indígena, Celaya en Resistencia, todos en Yohoo!; y en IndiMedia. Es interesante mencionar que los lectores son representativos de diversas expresiones políticas, en especial quiero agradecer a todos aquellos que enviaron sus opiniones, observaciones, críticas, y adhesiones, algunas de sus ideas han sido tomadas en cuenta e incluidas en el proyecto.

FDN-PRD. El FDN y el PRD en sus primeros años de vida impulsaron de manera importante el rescate de la soberanía popular y la defensa de los derechos democráticos. Años después, una vez que la gran mayoría de los miembros de la clase política perredista fuera corrompida mediante cargos políticos, ambiciones personales de ingresos económicos y destruida la democracia interna, la discusión política e ideológica prácticamente desapareció del partido; las convenciones y congresos del PRD se transformaron en un tianguis para la venta de candidaturas plurinominales y algunas uninominales rentables, se han realizado desde entonces asambleas que usurpan de manera ordinaria el principio de la democracia directa, y sustituirla por acuerdos cupulares para que los dirigentes puedan rotarse de manera permanente el poder y los cargos públicos. De esta manera se multiplicaron los dirigentes perredistas que han repetido dos, tres y hasta cuatro veces en los cargos parlamentarios y en los puestos públicos, vividores de la política que con frecuencia nunca han ganado una elección por voto directo, universal, y directo.

La burocracia domina a las organizaciones políticas reconocidas, la autocracia, el “dedazo”, la repartición de huesos y auto-designación de cargos, es algo común en todos los partidos, peor en el PAN, un partido que nació ajeno a la democracia directa, y que desde su fundación tiene estatutos y principios que avalan la repartición eterna de cargos entre los dirigentes que abrazaron las expresiones fascistas del Yunque y/o de la Sagrada Familia; paradójicamente, cuestionado y presionado por el FDN y el PRD original, el PRI ha hecho su mejor esfuerzo por la democracia interna y aunque su avance es muy pobre, en comparación con otros es el menos peor, siendo el único que permite tímidamente que sus afiliados participen en los procesos electivos internos. Hoy la partidocracia y sus líderes eternos, se reparten a discreción los cargos electivos que serán avalados por la franquicia partidaria, después de anular las candidaturas independientes y los derechos constitucionales de todos los ciudadanos par votar y ser votados, han limitado la oferta de candidatos, restringiendo las opciones para que los ciudadanos no tengan más opción que votar por los candidatos registrados e impuestos por quienes se han apropiados de los partidos.

 En los últimos años del siglo XX, Porfirio Muñoz Ledo fue de los primeros en proponer la necesidad de una reforma constitucional (reforma del Estado), y al menos, desde el 2001, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano de manera clara y contundente, ha planteado la necesidad de regresar al espíritu original del documento de 1917. Actualmente el PRD y el PT han coincidido en la necesidad de una nueva constitución.

Neozapatismo propositivo. En 1994, los indígenas de Chiapas irrumpieron en el escenario para recordarnos que el país sigue siendo una dictadura de la minoría étnica europea que se estableció en el país desde la Colonia española, mientras que, los sobrevivientes culturales de las primeras naciones continúan en la miseria y marginación general. El EZLN fue el más eficiente detonador de la conciencia haciendo ver la necesidad de la reforma constitucional a fin de permitir la inclusión de los indígenas y sus aspiraciones. Los Acuerdos de San Andrés, recogieron sus mejores propuestas para el cambio constitucional. Después de publicada la primera edición de este proyecto constitucional, en Junio del 2005, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional emitió su Sexta Declaración de la Selva Lacandona, en el numeral 4, de la fracción VI.- De como lo vamos a hacer, se puede leer lo siguiente:

4.- También vamos a ir viendo de levantar; una lucha para demandar que hacemos una nueva Constitución o sea nuevas leyes que tomen en cuenta las demandas del pueblo mexicano como son: techo, tierra, trabajo, alimento, salud, educación, información, cultura, independencia, democracia, justicia, libertad y paz. Una nueva Constitución que reconozca los derechos y libertades del pueblo, y defienda al débil frente al poderoso.

Aunque el proyecto que quiere impulsar el EZLN se mantienen de manera independiente y en forma paralela, sin puentes concretos para el debate e intercambio de ideas, espero que en algún momento se permita la discusión franca y fraterna de ambas propuestas.

Posición priísta. El PRI ha mostrado su indecisión, unos a favor, otros en contra, y muchos más que prefieren dejar las cosas como están. Entre las vacilaciones y contradicciones, muchos en el PRI consideran que la promulgación de una nueva Constitución pudiera romper el pacto social y político establecido desde 1917, y lanzar al país a una nueva y más cruenta guerra civil, la preocupación no es una banalidad, ciertamente eso podría ocurrir si los actores políticos y la población no entran en un proceso civilizado y respetuoso de discusión a fin de culminar con la aprobación de una nueva Carta Magna por los procedimientos institucionales y democráticos; por otra parte, el riesgo de la violencia puede venir también, y con más fuerza, si no se hacen los cambios constitucionales requeridos. El PRI debería optar por participar en la discusión amplia e impulsar de manera determinada una revolución constitucional pacífica.

El PAN en el limbo. No está de más recordar que las expresiones conservadoras y clericales fueron derrotadas en el proceso revolucionario de 1910, a tal grado que, en buena medida, sus posiciones fueron ignoradas en la Constitución de 1917. Algo similar ocurrió con la Constitución de 1857, desacreditados y derrotados los conservadores imperialistas y clericales que se aliaron con los franceses y Maximiliano, el liberalismo triunfante los excluyó del constituyente. En ese sentido, por sus raíces histórico-ideológicas, realistas, centralistas, clericales prohispánicos, imperialistas, porfiristas católicos, hacen del PAN una vertiente política que nada tiene que festejar del segundo aniversario de la independencia, ni del aniversario de la revolución, ellos se ubicaron siempre del lado contrario. Inconformes con muchos de los contenidos de la Constitución de 1917, en todo caso los panistas quisieran, aunque no lo dicen, un constituyente conservador que pudiera promulgar un texto constitucional a partir del santannismo centralista, regresar los fueros a la iglesia, reconstruir las haciendas y grandes latifundios, privatizar por completo la educación y la salud, entre otras aspiraciones retrógradas, muchos de ellos saben que eso resulta casi imposible, con todo y la ignorancia política y las simpatías moralistas y clericales de amplios sectores populares, la rueda de la historia únicamente girará hacia adelante, en un sentido positivo y progresista, es por eso mismo que en su mayoría prefieren mantener el estado de cosas, o en su caso, impulsar únicamente algunas reformas constitucionales retrógradas que les sean favorables. Caso a parte fue la iniciativa timorata del foxismo para reformar el Estado, la que se entiende únicamente sabiendo que se trató de un proyecto ajeno al panismo, e impulsado sobre todo por la animosidad de Porfirio Muñoz Ledo, en su alianza temporal con Fox. 

Necesidad de la participación popular. Como ya se ha mencionado en la primera edición, sería interesante convocar a Congresos Populares de la Nación Mexicana (CPNM) en los lugares históricos relacionados con la Constitución, Zitácuaro, Iguala, Apatzingán, y Querétaro, entre otros, hasta ahora varias organizaciones y grupos ciudadanos, a pesar de la coyuntura electorera, estarían dispuestos a nombrar Representantes o Diputados populares. Se deberá tener presente que el objetivo fundamental de los CPNM es el de socializar el debate y proponer una Nueva Constitución para el año 2010, además de aprobar la estrategia para impulsar el proyecto, si es necesario, mediante la formación de una alianza, un nuevo partido o asociación política que permita llevar al Congreso Mexicano suficientes diputados y senadores ciudadanos lealmente comprometidos con el proyecto constitucional. Esta nueva fracción parlamentaria de ciudadanos deberá promover el Congreso Constituyente para el 15 de septiembre del 2010. 

En la promoción del proyecto no podemos esperar mucho de los vividores de la política, de la mayoría de los dirigentes de los partidos actuales que andarán todos detrás de la plurinominal o del jugoso cargo que puedan sacar de ganancia; aunque será bueno reconocer que habrá algún reducido número de ellos que pudiera abrazar honestamente este proyecto; sin embargo, serán sobre todo en las bases partidarias donde se encontrará una inagotable fuente de cuadros capaces y no corruptos. Finalmente, el impulso de este proyecto será de la responsabilidad de los ciudadanos, de aquellos que no quieren participar en más disputas de personas que ambicionan el poder, sino de compañeras y compañeros dispuestos a entregar lo mejor de si por un nuevo proyecto de Nación. Estoy seguro, que, cuándo el pueblo sepa lo que quiere, no habrá fuerza que lo contenga.
  
Este proyecto no fue pensado para ser olvidado en algún rincón de su casa u oficina, es una provocación para la acción. Si usted lo comparte en lo general, por favor, puede enviar su adhesión al correo constitucionarrobatlahui.com, le agradeceré que incluya su nombre completo, y domicilio electrónico, y opcionalmente puede incluir alguna nota resumida de propuestas de correcciones, adiciones, o de cambios en lo particular.

Observaciones sobre el proyecto

La Constitución tiene demasiados aspectos reglamentarios qué bien podrían sustraerse de la misma e integrarlos en las leyes secundarias; sin embargo, esa “deformidad” no es gratuita, ni un capricho histórico de los legisladores, es respuesta y resultado de una larga tradición de gobiernos y autoridades venales que han buscado y encontrado siempre la forma de escamotear, o torcer muchos de los principios fundamentales establecidos en la Carta Magna; uno de los vicios más socorridos es el establecimiento de leyes secundarias que aprovechan los vacíos o confusiones textuales e interpretativas para normar en contrasentido, muchas veces aunque los preceptos constitucionales tengan toda la claridad en letra y espíritu, las leyes segundarias simplemente hacen caso omiso para ignorarlos a favor de la clase política y grupos económicos pudientes.

El proyecto ciudadano mantiene ese estilo, poco agradable, pero ciertamente necesario. En un sentido formal, la abundancia de elementos reglamentarios, no es un vicio sino una virtud de nuestra tradición legislativa; el pueblo pretende con ello dejar en claro una enorme cantidad de elementos rectores que deben de ser recogidos invariablemente por las leyes secundarias. El problema de fondo es una cultura de falta de respeto a la ley, y de aplicación parcial de la misma, de la existencia de numerosos jueces que se venden, y de políticos que la prostituyen en su beneficio; y lo peor, la participación de la sociedad en pleno en infinidad de actos de “pequeña corrupción”, al grado tal, que difícilmente o excepcionalmente un ciudadano puede llevar con éxito un negocio o realizar cualquier gestión, si no es mediante su participación activa en la corrupción y violación de la ley.

Por consecuencia, es evidente que la solución de fondo no es otra que un cambio de actitudes, y el combate a la  cultura simuladora y cochupera (como se dice en la jerga política de nuestro país), promoviendo a cambio una que enaltezca la educación cívica, el comportamiento recto y deontológico en lo social, político y económico. Una constitución con abundancias normativas es un primer paso, se contribuye así a socializar los preceptos fundamentales, y permite a los ciudadanos la posibilidad de identificar por si mismos, todos aquellos elementos contradictorios o espurios de las leyes secundarias. La fiscalización popular de los contenidos y el cumplimiento correcto de la norma, son la garantía verdadera para el mantenimiento de una sociedad justa y generosa.

Para facilitarle la comprensión general, he preparado el siguiente resumen con lo más destacado de las reformas que propongo y los artículos en donde puede usted encontrar lo más sustantivo de las ideas.

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