Para comprender el conflicto triqui
Por: Epifanio Díaz Sarabia
Triqui
Nunca antes el conflicto triqui había alcanzado la dimensión como la que adquirió tras la muerte de Jyri Antero Jaakkola de origen finlandés y Alberta Beatriz Cariño del Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Juntos (CACTUS) el 27 de abril del presente año.
A la fecha, la Unión Europea, Estados Unidos, Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organismos de derechos humanos como Francisco de Vitoria, encabezada por Miguel Concha, universidades, intelectuales, distinguidos personajes vinculados a la defensa de los derechos humanos y movimientos sociales se han pronunciado al respecto.
En el Foro Social Mundial celebrado en el Zócalo de la Ciudad de México los días 3, 4 y 5 de mayo, fue uno de los temas que más llamó la atención. En este cúmulo de pronunciamientos y reportajes, creemos que se han obviado algunas cuestiones de fondo (que hemos discutido con varios colegas y amigos) sin las cuales no puede entenderse el conflicto en su cabalidad.
La primera apreciación que tenemos del conflicto, es que en ciertos casos los derechos humanos pueden llegar a ser selectivos y discriminatorios.
Sin negar lo lamentable de la muerte tanto del filandés como de la integrante del CACTUS, hay que recordar que tan solo en lo que va del año han muerto más de 18 triquis en la región sin que haya habido pronunciamientos condenando estos hechos.
Los muertos fueron tanto del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT), como del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente (MULTI) y, la Unidad de Bienestar de la Región Triqui (UBISORT).
A nadie le preocupó que entre los muertos estuvieran niños, jóvenes y mujeres triquis.
Esperamos que la muerte de Timoteo Alejandro Ramírez y Cleriberta Castro sea el parteaguas en el trato diferenciado que los derechos humanos suelen dar a los pueblos y comunidades indígenas.
Ante los señalamientos de la opinión pública y los medios de comunicación hacia la UBISORT, queremos subrayar que si bien es cierto éste, tiene claro vínculo con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), tampoco ha actuado propiamente como un grupo paramilitar, como es tener una estructura militar, arremeter contra fuerzas insurgentes, etc.
Como los otros grupos, cuenta con una importante base social y reproduce todas las formas de organización política, social y cultural, propia de los triquis.
Y un hecho importante, entre los barrios (comunidades) agrupados en la UBISORT y el MULT, incluyendo el MULTI, desde hace décadas que ha existido una lucha por el poder del centro (Copala), a partir del cual se obtiene dominio sobre los demás barrios. Es decir, una lucha interna de dominación política y territorial basado en linajes por barrios o microrregiones.
Esta ha sido unos de los principales objetivos tanto del MULTI (municipio autónomo) como de la UBISORT para apoderarse de Copala; y donde el MULT y barrios importantes de la UBISORT como Guadalupe Tilapa, han estado al margen del conflicto, pero que ahí están y concentran más del 70% de la población total triqui.
Asimismo, con profunda preocupación, miramos que los actores sociales preocupados por los hechos, incluso los medios de comunicación, con su intervención consciente o inconsciente, vuelven a caer en los mismos vicios que en los años ochenta, cuando los grupos dominantes (MULT y el PRI) atraían lo más posible la simpatía de organizaciones sociales que estratégicamente los hacían más fuertes (por cierto doña Rosario Ibarra de Piedra publicó un artículo en el periódico El Universal, el 6 de mayo de 2010, que bien vale la pena darle una lectura).
De hecho, esta estrategia fue seguida por el MULT y el MULTI tras la separación de este último a principios de 2007.
Así fue como la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), la Seccion XXII del magisterio y otras organizaciones estatales respaldaron cada quien al grupo que creyeron legítimo.
Desde esos años, como ahora, los actores una vez más se equivocan, pues antes de buscar acercamientos entre las partes; antes de establecer medidas de distensión, criminalizan, tergiversan y hasta comercializan la vida trágica de los triquis.
Con su actuar, no solo no ayudan a generar condiciones encaminados a lograr la paz en la región, sino que enredan la situación y la llevan por caminos tortuosos donde hasta los derechos humanos salen raspados.
En este desconcierto social, Servicios y Asesoría para la Paz (SERAPAZ) ha sido la excepción pues insistentemente ha tratado de mediar entre el MULT y el MULTI a fin de facilitar condiciones que permitan un acercamiento entre las partes.
Es importante señalar que si bien en este proceso la UBISORT ha estado ausente, en la conferencia de prensa que ofreció tras su visita a la Secretaría de Gobernación el pasado 10 de mayo, parece abrir las posibilidades de establecer esta anhelada y obligada mesa de negociación. Justamente en esta puesta es donde los defensores de derechos humanos deben dirigir la mirada.
Por otro lado no hay que perder de vista que el gobierno de Ulises Ruiz se ha distinguido por su accionar violento contra los movimientos sociales, particularmente, contra la APPO en 2006.
En el presente conflicto, una vez más ha salido a flote la personalidad enfermiza de éste (y la poca importancia que tienen los derechos humanos para los gobiernos príistas) al haber declarado que no tenía conocimiento de la caravana, pues como representante del estado tenía la obligación de garantizar la marcha de la caravana misma y la vida de sus integrantes.
Finalmente, los triquis tenemos que aprender de nuestros errores y escuchando a la mayoría, tenemos que pronunciarnos por un proyecto político decidido y claro, ya sea que se encamine a la construcción de autonomías o a la restauración sociopolítica del municipio constitucional, ambos con fundamento en la Carta Magna.
Esto será posible sólo con el establecimiento de un nuevo orden social, tacuán naca a, entre los barrios y la instauración de un gobierno triqui legitimado por las partes.
Esta apuesta pasa necesariamente por la separación de las comunidades de los partidos políticos, intermediarios y gestores sociales con fuerte influencia entre los dirigentes de los barrios.
Enviado por:
Regiones Indias, Especiales AIPIN.
Genaro Bautista, e-mail: lallabaarrobayahoo.com.mx