Archivo de marzo, 2009

Farsa sobre salarios máximos

Jueves 19 marzo, 2009

Reforma constitucional sobre salarios máximos

¡Atole con el dedo!

 

La Cámara de Diputados de México aprobó ayer (18 de marzo, 2009) la minuta enviada por el Senado para reformar los artículos: 75, 115, 116, 122, 123 y 127, de la Constitución, a fin de regular los salarios máximos de los servidores públicos, y que ninguno de ellos reciba una remuneración mayor que la del presidente de la República.

 

Esta reforma “engañabobos” exceptúa y mantiene los altísimos ingresos de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (que ganan más de dos veces el sueldo del Ejecutivo), de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, de los consejeros del Instituto Federal Electoral y del Consejo de la Judicatura Federal, entre otros jueces y magistrados; además, deja que sea el capricho discrecional del Ejecutivo el que dicte el tope de ingresos de los demás servidores públicos. Tampoco hace nada respeto a las abusivas dietas de los propios legisladores, quienes pueden recibir ingresos, tan altos, como los que tiene el Presidente.

 

Los legisladores no entienden que la población está hastiada de ellos y de todos los funcionarios públicos que se adjudican ingresos insultantes, y que en términos llanos, son verdaderos “ladrones de la hacienda pública”, lo que la población demanda no es un nuevo parche demagógico a la Constitución, ni una respuesta mentirosa en el contexto de la táctica coyuntural y electorera, lo que la Nación reclama es un cambio estratégico de la cultura política. El quehacer político no debe continuar siendo una actividad lucrativa, la clase dirigente no debería estar conformada por personas motivadas por el dinero y el enriquecimiento fácil y abusivo.

 

En una cultura democrática, civilizada, y auténticamente republicana, los servidores públicos, son eso mismo, ciudadanos que han dejado temporalmente su actividad laboral como personas comunes, para servir con honestidad y dedicación el encargo que la misma sociedad les ha encomendado, su trabajo social y político debe ser honorable y no lucrativo, al terminar su gestión, el funcionario honesto se reintegra, como cualquier otro ciudadano, a la vida económica, social y cultural de donde fue sustraído. Por eso, la reforma sobre “salarios máximos” es insuficiente y sigue siendo válida la propuesta ciudadana  para una Nueva Constitución Mexicana; donde se demanda que, en el caso de los ingresos de los funcionarios, no debe tomarse como tope el capricho y alto ingreso del Presidente, sino el parámetro de los salarios mínimos y sin excepciones, como se ha expuesto, la redacción de un nuevo Artículo 127 (ver artículo completo) debería decir:

 

Artículo 127.

El Presidente de la República, los Ministros de la Suprema Cortede Justicia de la Nación, los Diputados y Senadores al Congreso de la Unión, y los demás servidores públicos recibirán una remuneración adecuada e irrenunciable por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión, que será determinada anual en los Presupuestos de Egresos de la Federación o en los presupuestos de las entidades paraestatales según corresponda.

 

Los funcionarios electos y designados, son ciervos de la nación. La función pública demanda de los ciudadanos más honestos, eficientes y dignos. La actividad política entraña un espíritu de servicio responsable, democrático y altruista, ajeno en todo a cualquier interés de lucro personal o de terceros. Los funcionarios electos y no electos, se ajustarán al principio de la justa medianía; ninguno de ellos y por ningún motivo, tendrá remuneración, sueldo, o dieta superior a cuarenta salarios mínimos vigentes en la zona en donde radique; ni viáticos, gastos de representación o de otro tipo, superiores al treinta por ciento de su ingreso o dieta….

 

Sin una legislación de fondo, como esta, lo demás es demagogia pura…

Nociones de ometeoísmo 1

Viernes 13 marzo, 2009

Ometeoísmo

Filosofía náhuatl aplicada al derecho y legislación constitucional

Primera de dos partes…

 

Dr. Mario Rojas Alba

 

He realizado un resumen adaptado a las ciencias del derecho y legislación constitucional de los textos sobre filosofía náhuatl del Tratado de Medicina Tradicional Mexicana [1] y del Ensayo para una Nueva Constitución Mexicana (en edición). Considero de interés para su discusión previa antes de entrar al debate sobre el proyecto ciudadano para una Nueva Constitución Mexicana. Me disculpo, si en el afán de resumir, no alcancé a ser lo suficientemente explícito, en ese sentido, quienes quisieran profundizar en el tema pueden consultar la bibliografía básica al final del artículo. 

 

Necesidad de un nuevo enfoque filosófico

 

La Filosofía es el “conjunto de saberes que buscan establecer, de manera racional, los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano”, por su parte, la filosofía moral es aquella que “trata de la bondad o malicia de las acciones humanas” [2]. Privilegiando los conceptos populares del derecho y de lo que es justo, conviene hacer algunas definiciones que permitan una mejor comprensión de la temática y su discusión. Lo jurídico -según la ideología dominante- es todo aquello que concierne al derecho o que se ajusta a él; por su parte, el derecho es el conjunto de principios y normas, expresivos de una idea de justicia y de orden, que regulan las relaciones humanas en toda sociedad y cuya observancia puede ser impuesta de manera coactiva [3]. Se puede considerar que lo justo, justicia, razón, legítimo, fundado, cierto, razonable, son sinónimos difusos [4] del derecho; mientras que los académicos reconocen el derecho como la ciencia que trata de los principios y preceptos.

 

La filosofía que orienta el derecho en México, como en todo Occidente, es terriblemente eurocentrista, maniquea y judeocristiana. Conviene recordar el mítico cisma que ocurre en el cielo judaico, la rebeldía impulsada por Lucifer, el poderoso arcángel que resulta expulsado del universo celestial pleno de luz y de bondad, para ser enviado al inframundo, la profundidad subterránea donde domina la oscuridad y la maldad. La separación tajante del bien y el mal, de la luz y la oscuridad, es un concepto pueril que aterroriza el psiquismo occidental y judeocristiano (e incluso el islámico), y determina en buena medida la orientación filosófica del positivismo científico, la lógica cartesiana, y por supuesto, la moral y el derecho en el pensamiento occidental.       

  

Lo legítimo esta vinculado directamente con lo justo, la ley, la razón y la justicia, conceptos integrados en el conjunto de principios y normas (orales y/o escritos), expresivos de una idea de justicia y de orden, los que regulan las relaciones humanas en toda sociedad y cuya observancia puede ser impuesta de manera coactiva. La justicia es el principio deontológico que lleva a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Bajo la influencia la cultura occidental, la justicia comprende el conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene, en este sentido moralista judeocristiano, las personas se dividen de manera tajante en buenas y malas, la moral vinculada al puritanismo y maniqueísmo deriva en una dicotomía mecanicista entre el bien y el mal, propia del etnocentrismo cultural europeo. Las virtudes tienen una universalidad relativa al tiempo, espacio y cultura, y sus respectivas excepciones según un contexto específico; algo similar se puede decir del bien y el mal, ni las personas ni las ideas son totalmente buenas o malas, en todos los casos el bien y el mal, en sus proporciones y matices, se complementan y contradicen en una unidad indisoluble dentro de los individuos, en sus ideas y sus actos.

 

Para evitar que la deformidad maniquea de la ideología constitucionalista dominante, se requiere sustituir la moral puritana y judeocristiana, por otra disciplina laica y científica del deber ser, tal como se pretende con la Deontología, en ese mismo sentido de modernización y flexibilización del pensamiento, en lugar del mecanicismo cartesiano y la dicotomía maniquea, se prefiere la dialéctica y la lógica difusa en un contexto excluyente de cualquier prejuicio religioso. Existen otras definiciones de justicia, algunas se adaptan mejor al sentido de esta obra, y se refiere, sin calificativos de valor moralizante, a todo aquello que debe hacerse según derecho o razón. Estoy convencido que los pensadores indígenas prehispánicos disponían de una filosofía original, en buena medida excenta del maniqueísmo occidental. 

 

Introducción al ometeoísmo

 

En el pasado la filosofía y la religión formaban una unidad indisoluble. Antes como hoy, las personas han profesado diferentes creencias y muchas veces los conceptos filosóficos han estado estrechamente mezclados con la ideología religiosa, por eso mismo, no se puede eludir el estudio de algunos aspectos de la fe que han orientado el derecho y la ideología constitucional. Advierto, en todo caso, que las opiniones benévolas o críticas que se exponen, no tienen la intención de ofender, ni de orientar de manera tendenciosa nuevos fanatismo, se exponen única y exclusivamente en un contexto de estudio y análisis académico, a veces con un sentido pedagógico a fin de explicar, de manera inteligible, las influencias de las ideas religiosas en el derecho constitucional. Adelanto también mis sentidas disculpas, si esas opiniones pudieran causar alguna ofensa.

 

Desde 1980 he denominado ometeoísmo a la filosofía dialéctica sustentada en Ometéotl, la suprema deidad de la dualidad entre los antiguos nahuas. En las siguientes líneas expongo de manera resumida una discusión sobre la filosofía y dialéctica occidental, y sus principales deficiencias, todo antes de entrar al contexto mismo de los principios filosóficos del ometeoísmo y su posible aplicación al estudio del derecho. No puedo dejar de advertir que el etnocentrismo de las escuelas filosóficas del mundo occidental las hace demasiado exigentes para aceptar la inclusión de una nueva doctrina filosófica, y más aún si se trata de una expresión proveniente de una cultura americana prehispánica. Aunque no lo digan, los académicos europeos y norteamericanos tienen la idea fija de que solo ellos piensan, que son ellos quienes mejor filosofan, y que cualquier otra propuesta debe siempre pasar por el filtro del referente grecolatino y judeocristiano. Tienen la abusiva tradición de descalificar cualquier corriente filosófica que no compare, comente, y establezca las equivalencias y diferencias con las escuelas occidentales.

 

Aunque se basa en la creencia de los antiguos mexicanos, y contenga referencias a la divinidad, el ometeoísmo no es una religión, sino una filosofía natural y racional. Todo cuanto existe, material o inmaterial, es el Ser Supremo, el Gran Espíritu, la Unidad Universal, Dios, Téotl, o su expresión dual u Ometéotl. A Él todo pertenece: el cielo y las estrellas; la tierra y los mares; materias, almas y espíritus; y por supuesto, el hombre, animales y plantas. El Ser Supremo, y todo lo que dimana de Él, está integrado de un cuerpo, alma y espíritu general [5]; dispone de una naturaleza dual madre-padre (o fuerza femenina-masculina); y se conforma de un número indeterminado de organismos y sistemas anímicos parciales, y de otros todavía más pequeños y divisibles al infinito (microcosmos).

 

Al revisar el currículo de materias de la mayoría de las instituciones para el estudio del derecho, filosofía y letras, se nota el menosprecio hacia las doctrinas filosóficas extrañas a la escuela grecolatina, lo que se acentúa mientras los programas sean más una calca de los norteamericanos y europeos. El pragmatismo anglosajón conlleva a un exacerbado gusto por el derecho consuetudinario, mientras que el romano y galo confía prioritariamente en la norma escrita o ordenada en códigos y leyes. El estudio del derecho, al menos en México, reclama de una visión más universal, lo que implicaría una revisión y actualización de las escuelas del pensamiento prehispánico, ciertamente, respecto del derecho, de manera muy similar al anglosajón, los indígenas se regían por principios sustentados en la costumbre y en la cultura de valores compartidos y conservados por la tradición oral.

 

El origen de la palabra “filosofía” se le atribuye a Pitágoras en el siglo VI a.C., etimológicamente se puede traducir como “amor a la sabiduría”. Una de las definiciones clásicas la considera como: la “ciencia de todas las cosas según sus últimas causas, conocidas con la luz natural de la razón” [6], sin embargo, dependiendo de las diferentes escuelas del pensamiento, se pueden encontrar muy diversas definiciones. Por cierto, la Filosofía no es una ciencia experimental, de serlo restringiría sus posibilidades para conocer las últimas causas de las cosas; no obstante, las ciencias experimentales le ofrecen a la filosofía los elementos racionales y lógicos para encontrar las últimas causas; la filosofía y la ciencia tienen una relación interdependiente y complementaria. Para algunos filósofos contemporáneos, la Filosofía representa una forma de investigación encaminada a explicar un género de realidad muy abstracta, que no puede ser sometida al control de la ciencia experimental [7].

 

Al estar buscando la escuela del pensamiento que mejor sustentara el proyecto ciudadano de Nueva Constitución  Mexicana, encontré la escuela náhuatl [8], la que representa un buen ejemplo y resume la forma y sustancia del pensamiento de los pueblos de la América prehispánica. Así, desde los primeros años ochenta, he venido proponiendo el uso del neologismo “ometeoísmo”, en referencia a la doctrina filosófica sustentada en la concepción dialéctica y difusa de Ometéotl. La etimología náhuatl de la palabra, se compone de ome, dos, dual, y Téotl, Dios, suprema deidad de la dualidad.

 

Principios generales del ometeoísmo

 

Concepciones similares al ometeoísmo forman parte de la ideología de las primeras naciones americanas, al menos los nahuas, purhépechas, mayas, y mixtecos, entre otros, compartían ampliamente las doctrinas de la dualidad y movimiento universal. El ometeoísmo es monista por que sólo Téotl es único, absoluto universal, sin principio y fin, no tiene sexo ni forma específica, tampoco es posible comprenderle; es dual por que su única manifestación es siempre en la forma de Ometéotl, la divinidad suprema de la dualidad, hembra y macho a la vez; es dialéctica, ya que considera que en la naturaleza nada es puro, todo cuanto existe se compone de dos elementos opuestos, complementarios, y necesariamente unidos, siempre en permanente cambio (“ollin”), los opuestos se transforman uno en el otro, representando dos condiciones específicas de un mismo fenómeno; “incluye al tercero excluido” o al menos lo hace relativo, una cosa puede ser otra en cierto grado y al mismo tiempo, los componentes duales dentro de una cosa están en interacción permanente, de tal forma que en un momento dado una cosa puede transformarse en su contrario.

 

El alma (psiquismo) de los mexicanos actuales se conforma y rige por la ideología dialéctica y maniqueísta, que integra de manera dinámica y contradictoria con diversos matices e intensidades según el origen étnico-cultural, y el propio de cada individuo. La dialéctica es la tendencia que domina en el ometeoísmo, como ideología heredada de las antiguas concepciones del toltecayotl; el maniqueísmo proviene sobre todo de la ideología judeocristiana que se introduce y arraiga profundamente en la conciencia del pueblo mexicano a partir de la conquista. Aunque la religión cristiana se impuso e incluso fue adoptada con mayor fervor entre los indígenas, que entre los mestizos y los propios colonizadores hispánicos, fue en los sótanos de la inconciencia cultural reprimida de los primeros, donde sobrevivió el ometeoísmo. Ante la destrucción de las instituciones religiosas prehispánicas, incluyendo la desaparición de su casta sacerdotal, el ometeoísmo perduró sobre todo entre los nahuales, los “ticitl”, y en general, entre los curanderos indígenas tradicionales. El ometeoísmo dispone de una base dialéctica incluyente, integral, complementaria, un relativismo sorprendentemente moderno y plenamente compatible con la Lógica difusa, por todo eso, es la doctrina filosófica más adecuada para sustentar el proyecto ciudadano de Nueva Constitución Mexicana.

 

Principios ometeoistas

 

Las concepciones esenciales de la filosofía ometeoísta aceptan un orden jerárquico de cinco principios, de ellos comentaré únicamente sobre los cuatro primeros:

 

1).- Primer principio: Téotl

Téotl, Dios. Ilhuicatéotl [10], el Ser Universal, la unidad absoluta, sin rostro ni definición, representa lo infinito en todas direcciones, una entidad asexuada que está en todo lugar y en ninguna parte, todo lo rige y lo ignora a la vez, algo indefinible, incognoscible, e insondable. Como principio holótico, se piensa que el mundo es un todo, en donde sus componentes se interrelacionan y corresponden los unos de los otros, una fuerza y ley suprema que rige el movimiento de los astros, las estaciones del año, la vida vegetal, y animal. Téotl es algo invariable y eterno que sustenta lo estático, es mutable e inmutable, es materia, idea, vacío, en sus entrañas los cambios ocurren de manera rítmica, armónica e incesante, a la par que de manera caótica y desordenada.

 

Téotl, como Ser Supremo, se compone de un Soma universal, un Alma suprema y un Gran espíritu: El Soma corresponde a la parte material o física del Universo; el Alma correspondería a las directivas matemáticas y sus dos procesos, el generador y el destructor (caos); el Gran espíritu corresponde la fuerza del universo, la totalidad de energías existentes, incluyendo igualmente las negativas y positivas, la cinética, la potencial, y la degradación o destrucción caótica de la misma (entropía). Siendo el todo y la nada, el ser y no ser, el bien y el mal o ninguno, lo infinito y finito, Téotl no tiene una forma definida, tampoco dispone de alguna manera específica para expresarlo, sin embargo, en muchas culturas tradicionales se le ha representado mediante un círculo sin límites.

 

 

Aplicación al derecho. La ley no es ni buena ni mala, es eso, lo contrario, o los dos al mismo tiempo, todo depende del momento, del grado y la circunstancia. Todo lo que existe es parte de Teótl y repite sus cualidades, el Ser Humano mismo es su réplica en las dimensiones de su anatomía, funciones y fuerzas. El hombre es un pedazo del todo, un microcosmos, en donde se repiten las mismas leyes y principios del todo (macrocosmos), de ahí que todas las cosas se hermanan, comparten el mismo origen y naturaleza. Todos somos uno, una especie de Ley de la Analogía, lo que es en el mundo tangible e intangible de lo grande, se realiza también en lo pequeño, el todo se manifiesta en lo parcial.

 

2).- Segundo principio: Ometéotl

Ometéotl, suprema deidad de la dualidad. Manifestación universal de la dualidad en el mundo físico, objetivo y perceptible; representa lo infinito en el macro y microcosmos; entidad bisexuada que se encuentra en todo lugar y en todas partes; todo lo rige; relativamente definible y cognoscible. Integra el bien y el mal, lo falso y lo verdadero, la materia y el vacío. Es un principio dialéctico, relativo, con opuestos indispensablemente unidos y complementarios en diferentes grados y matices difusos. La enseñanza fundamental de Ometéotl se puede traducir de la manera siguiente: Todo en el universo es una unidad dialéctica y dinámica de contrarios inseparables y complementarios, en donde uno se transforma en su opuesto en un proceso de eterno movimiento.

 

Ometéotl sí dispone de numerosas formas de representación, una de las más sencillas y antiguas es la del círculo infinito, con la materia en el centro, la semilla en el centro de la nada.

 

 

En la imagen siguiente, sustraída del códice Magliabechi, con un texto al pie que dice “manta de agua de araña”, escrito por un tlacuilo que da muestras de ignorancia sobre el verdadero significado, tal vez por haber sido castellanizado en demasía.

 

 

 

La ilustración nos permite conocer la hermosa decoración de una manta prehispánica suficientemente elocuente de los conceptos de la dualidad en movimiento, un ollin que enlaza de manera dialéctica las fuerzas contrarias del día y la noche, luz y obscuridad, y las energías del frío y el calor, de la hembra y el macho, sin brizna maniquea, nos presenta un enlace poético de la dualidad. Es importante destacar como el marrón oscuro menor se encuentra en movimiento dentro de su contrario, el café muy claro que domina en la parte derecha-inferior; y viceversa, el café claro en minoría se encuentra en movimiento transformador dentro de la dominancia del marrón obscuro de la parte superior derecha del observador.

  

Aplicación al derecho. Todas las cosas, inertes o vivas, son la unidad de opuestos y complementarios, su ligadura es indisoluble, uno no existe sin el otro, en la vida hay muerte, en la salud enfermedad, en el frío calor, nada está separado. En lo psicológico y moral, las personas son buenas y malas al mismo tiempo, aunque en diversos matices. Los individuos y la sociedad que conforman no son única y completamente buenos o malos, sino combinación de ambos valores. No existen personas cien por ciento buenas o malas, eso permite ver a nuestros “héroes de bronce” de una manera más humana y dialéctica en toda su complejidad. El delito no es más que un comportamiento reprobable en un grado mayor que la media aceptable por la sociedad, la sanción debe estar acorde al grado del daño estimado según el cristerio discrecional y relativo de la misma sociedad. Toda norma debe contener la definición difusa del bien que tutela, del delito que sanciona, de los métodos y grados del castigo, y de las medidas preventivas. Toda ley tiene por objeto el equilibrio armónico de las relaciones sociales en dirección de la felicidad común, la sanción busca de manera prioritaria reintegrar al infractor a la media difusa del comportamiento legalmente aceptado, reconociendo los límites difusos de la irreversibilidad, es decir, de la incapacidad de la sociedad para lograr que un criminal pueda ser reintegrado en armonía y sin peligro para la sociedad.  

 

3).- Tercer principio: Omecíhuatl-Ometecutli

La pareja Omecíhuatl-Ometecutli, es la manifestación de Ometéotl en dos fuerzas sexuadas integrantes de la dualidad universal. Omecíhuatl, Señora de la Dualidad, representa la fuerza femenina; y Ometecutli, Señor de la Dualidad, la masculina; las dos deidades creadoras, hombre y mujer, padre y madre de todas las cosas. Se les conoce también como Tonacatecuhtli el Señor de Nuestra Carne y Tonacacíhuatl, la Señora de Nuestra Carne, respectivamente; igualmente como In Tota, Nuestro Padre, e In Tonan, Nuestra Madre.

 

La iconografía mexicana que mejor expresa la relación dialéctica, más que dicotómica o maniquea, entre las fuerzas femeninas de la tierra y las masculinas del cielo, se representa por el águila devorando a la serpiente. De manera resumida, el águila representa al Sol, las fuerzas celestes y masculinas (Ometecutli), incluyendo la luz y el fuego; la serpiente por su parte es por excelencia la emisaria del inframundo, de las fuerzas terrestres y femeninas (Omecíhuatl), incluyendo la obscuridad y el agua fría y quieta. Cuando el águila devora a la serpiente, el espíritu de esta última no muere sino que se integra al del águila, formando una síntesis de ambas fuerzas (de ahí su sentido dialéctico) para conformar una nueva identidad, ya no águila, ni serpiente, sino una serpiente emplumada, una águila serpentina, es decir, un dragón o quetzalcóatl.

 

 

La imagen que se presenta fue recortada de una de las ilustraciones del capítulo V, en la obra de Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España; en el Códice Aubin, se encuentra otra águila de perfil devorando una serpiente, mientras se sustenta sobre un nopal, la calidad artística del dibujo me parece muy pobre. El águilas y la serpiente se encuentran en algunos petrograbados, esculturas, y en las pinturas de numerosos códices, como en el Borgia, Ramírez, de Tlatelolco, Florentino, Boturini, y Borbónico, por decir algunos.

 

Cabe decir que el águila devorando una serpiente forma parte de la iconografía y simbología universal [11]. Las concepciones relativas a la dualidad y complementariedad entre las fuerzas del cielo y la tierra, y su identidad sexuada, existen en todas las culturas tradicionales del mundo: el círculo taoísta conformado con el yin y yang, uno conteniendo al otro, y su intertransformación recíproca, como su propio concepto del dragón, son dos bellos ejemplos de la misma concepción dialéctica del universo; en Egipto, el caduceo hermético, icono que después fue adoptado por los griegos como el símbolo asclepiano de la medicina, es otro magnífico símil dialéctico en donde se combinan la fuerzas del cielo (alas y plumas) y las de la tierra (las dos serpientes reptantes en el báculo de Asclepios).

 

De acuerdo con la cosmogonía náhuatl, Tonacacihuatl y Tonacateuctli engendraron todo cuanto existe en el universo. Las fuerzas y cosas que nacieron de ellos son igualmente duales y sexuadas, de tal forma que pueden clasificarse en dos polaridades, sean masculinas, o femeninas, de la siguiente manera:

 

Omecíhuatl, es la representación suprema de la madre, la mujer, lo femenino, la noche, de las aguas quietas (lagos), de la tierra y la luna, de la materia y la sustancia, dadora de vida y de la muerte. Los antiguos mexicanos poseían diversas representaciones de deidades maternales y femeninas: Coatlicue, Tonantzin, Teteo innan, Temazcaltoci, e Itzpapálot entre otras. La fuerza femenina rige también el cuadrado, la obscuridad, el invierno, la humedad, el frío, y lo pasivo.

 

Ometecutli, es la representación suprema del padre, el hombre, lo masculino, el día, el cielo, de las aguas en movimiento (ríos), del sol, la luz, el fuego, el calor, el círculo, el verano, de lo seco, y de lo activo.

 

El ometeoísmo dispone de las 6 directivas siguientes:

 

a) las fuerzas femenina y masculina nunca están separadas;

b) una fuerza actúa en oposición a la otra;

c) los elementos duales son invariablemente interdependientes y complementarios;

d) intertransformación, una fuerza se transforma en la otra de manera continua;

e) interconsumo, cuando una fuerza baja, pretende equilibrarse consumiendo a la otra; y

f) sostenimiento mutuo, cuando un factor se altera, su opuesto lo sostiene en equilibrio.

 

Aplicación en derecho. Los principios de la dualidad, con la interacción de sus fuerzas antagónicas y complementarias, permiten explicar la fisiología social (como si los individuos conformaran una entidad biológica integral), razonar la profilaxis y la terapéutica, además de predecir su interrelación con el medio. Aunque el individuo y sociedad no son completamente “buenos ni malos”, eso no impide someter a juicio y determinar el “bien y el mal” de una persona como del comportamiento histórico de un pueblo, al contrario, la lógica difusa permite el estudio minucioso y preciso del individuo como de la comunidad. El ometeoísmo es una herramienta útil para revisar la biografía de los héroes, no como personas incólumes, “divinidades” sin mancha ni error, sino como humanos de carne y hueso, y asi evaluar sus cualidades, sopesarlas dialécticamente con sus defectos y deficiencias, el mismo método se puede aplicar a los “villanos históricos” (no todo en ellos era “malo”), y también a la hora de abordar la cultura e ideología de una sociedad específica.

 

 

Continúa en la segunda parte

 

Nociones de ometeoismo 2

Viernes 13 marzo, 2009

Ometeoísmo

Filosofía náhuatl aplicada al derecho y legislación constitucional

Segunda de dos partes…

 

Dr. Mario Rojas Alba

  

4) Cuarto principio: Nahui ollin

Los nahuas y purhépechas dividían el plano terrestre en cuatro rumbos, igual que otras culturas, por ejemplo, los mayas quiché, en su propia versión del génesis, los quiché relataban: “Habiéndose echado las líneas y paralelas del cielo y de la tierra, se dio fin perfecto a todo, dividiéndolo en paralelos y climas. Todo puesto en orden quedó cuadrado repartido en cuatro partes como si con una cuerda se hubiera todo medido, formando cuatro esquinas y cuatro lados” [12]. En la siguiente fotografía de una petrograbado xochicalca, se aprecian las cuatro partes y rumbos del plano terrestre:

 

 

El mismo diseño se ha encontrado en piedras de la Europa antigua: en el País Vasco (cruz vascuence) de donde posiblemente surgió la svástica vasca; en varias ciudades arqueológicas de España, Francia, Italia, y Grecia, cuando menos. La cruz de los cuatro rumbos, y la flor cuatripétala son símbolos universales, se les puede encontrar en Egipto, Grecia, Roma, India y en la antigua China. Los cuatro extremos de la cruz al girar forman el círculo sagrado; ritos y danzas de muchos pueblos del mundo lo recuerdan con principios muy similares. Los indígenas encontraron la cuadratura al círculo; armonizar dos figuras tan diferentes era cosa de los dioses, la cruz del plano horizontal que representaba la superficie de la tierra en cuatro rumbos, y la cruz vertical que se formaba con el horizonte terrestre que dividía los mundos del cielo e inframundo, y la línea vertical del sol de mediodía, cualquiera de las dos, si se hacían girar por el centro de la cruz del cuadrado, se formaba un círculo. El cuadrado y el círculo juntos representaban los dos sexos de Ometéotl, macho y hembra a la vez.

 

Es importante recordar la cruz de los cuatro rumbos y sus correspondencias de día (tonal), en las siguientes líneas se exponen las leyes que rigen sus movimientos y giros.

 

 

Nahui ollin (cuatro-movimiento) rige el movimiento y el cambio. En el universo nada esta quieto o estático, todo esta en movimiento permanente. Como pareja, Omecíhuatl y Ometecutli tuvieron cuatro hijos, las denominadas cuatro fuerzas creadoras y sustentadoras del mundo, ellas ordenan el movimiento, el cambio, el tiempo, y establecen sus leyes y cualidades. Los principios del movimientos se cumplen en el cielo, en la tierra e inframundo, la ejecutan los astros y la tierra; ese mismo orden dinámico ocurre en el hombre y el microcosmos. El movimiento de las cosas en el espacio tridimensional genera el tiempo (con este se conforman cuatro dimensiones), de esa forma nació todo cuanto existe. El movimiento es por antonomasia la fuerza de la vida, es eso que impulsa, que hace que las cosas cambien, que se transformen, y por consecuencia que nazcan y fallezcan. Los antiguos mexicanos (como otras etnias americanas), descubrieron en el universo cierta ritmicidad, una armonía matemática que se repetía en ciclos y espirales en el espacio tridimensional, una combinación de giros basados fundamentalmente en la cruz, el círculo, la espiral, y en la expansión y contracción, con los que construyó el tonalpohualli, la secuencia calendárica de las cosas materiales y de las fuerzas que la animan.

 

Nahuixochitl (cuatro flores o también cuatro pétalos). La cruz en movimiento conforma el círculo, y la conjunción de ambos se expresó genialmente en la Flor de los Cuatro Rumbos, o de los Cuatro Vientos. Lo más valioso, hermoso y sagrado de los pueblos prehispánicos fue invariablemente el jade, las plumas, y la flor, a lo que se podría incluir sin duda el copal. Los tlacuilos agregaban la flor a la vírgula para indicar la palabra sabia, inspirada, la poesía, el canto, y la filosofía; la expresión misma de in xochitl, in cuicatl (la flor y el canto), se empleaba para designar a lo más hermoso del pensamiento, del decir, y cantar.

 

La flor de cuatro pétalos era grandiosamente sublime, expresaba todo lo que hasta aquí se ha dicho, y más. Representaba el universo, el tiempo sagrado, la vida y sus orígenes, el armónico movimiento de las deidades, los elementos, luz y sombra, los giros de los astros, de la tierra, y la orientación cardinal. Se le encuentra en abundancia en Teotihuacán, en la región maya, como en Palenque, y en muchas otras ciudades arqueológicas, igual que en la iconografía de los códices prehispánicos. Representa al universo en pleno, como manifestación de Téotl, Ometéotl, y de todo lo sagrado.

 

 

En la imagen precedente representa la flor de cuatro pétalos, dibujo inspirado en la decoración de un vaso teotihuacano del período clásico. La cruz en movimiento se expresa mediante la cruz gamada o esvástica (suástica, swástica, o svástica), un símbolo universal (nada que ver con el uso racista de los nazis ), se le puede encontrar en las culturas tradicionales del Tíbet, India, China, Japón, Egipto, entre muchas otras, tampoco falta entre las culturas mesoamericanas. La svástica puede observarse perfectamente si resaltamos el verde en la misma imagen de la decoración teotihuacana anterior. Como se podrá notar, en este caso, el movimiento de la cruz gamada es positivo, de izquierda a la derecha de quien visualiza la imagen, o mejor, la cruz gira en el mismo sentido que las manecillas del reloj; el movimiento puede ser también negativo, en sentido contrario al cronómetro, marcando una polaridad dual de la fuerza de los giros, hacia el futuro, o retrocediendo al pasado.

 

Ometeoísmo, dialéctica y marxismo

 

El ometeoísmo tiene mucho en común con el taoísmo, y mucho menos con las corrientes del pensamiento occidental, demasiado maniqueas. La cultura dominante reconoce que la dialéctica tiene origen en la escuela platónica, toma forma bajo la escuela hegeliana, y termina mutilada de su parte “espiritual”, para restringirse al universo material bajo la vertiente marxista y engeliana, no obstante, me atrevo a decir que otras formas originales de la dialéctica se expresaron desde la antigüedad en otros lugares muy distantes de Grecia y Europa, al menos el taoísmo chino, y el ometeoísmo mesoamericano, por dar dos ejemplos. El ometeoísmo tuvo la buena suerte de desarrollarse en un contexto de aislamiento del mundo ideológico europeo y judeocristiano, eso le permitió una frescura original exenta de la metafísica aristotélica, y la escisión universal del bien y el mal, de la luz y la obscuridad de la ideología judeocristiana. La metafísica permitió una construcción sistemática y doctrinal del cristianismo, al tratar del ser en cuanto tal, estableció sus propiedades, principios y causas primeras dando énfasis en la imposibilidad metafísica, es decir, en la adopción de una contradicción definitiva de los opuestos, en la incapacidad absoluta de que una cosa pueda ser otra al mismo tiempo.

 

La ontología, como parte de la metafísica, encargada del ser general y de sus propiedades trascendentales, aunque sostenía un monismo indisoluble bajo la regencia del Espíritu Absoluto, su composición estaba fracturada de manera definitiva en partes bien delimitadas y separadas por fronteras netas, fueran espirituales (alma, espíritu, o esencia sutil), o físicas en un mecanicismo formado de piezas articuladas pero nunca fusionadas, o mejor, como un materialismo holótico que teorizaba sobre el todo y las partes tangibles del ser absoluto, y las piezas que integraban su anatomía.

 

Es evidente que la gnoseología occidental tomó sustento en la filosofía aristotélico tomista, sin duda que la teoría del conocimiento y de la ciencia occidental surgió de ese concepto dicotómico de verdades y falsedades absolutas. Igualmente la epistemología, la doctrina de los fundamentos y métodos del conocimiento científico no tenía (ni tiene todavía) más que dos opciones para calificar una hipótesis, falsa o verdadera. La lógica clásica es la expresión del pensamiento dicotómico y maniqueo de la filosofía aristotélico tomista, asiéndose de las matemáticas, logró el prestigio suficiente como para sustentar el pensamiento metódico de las corrientes científicas del siglo XIX, incluyendo el positivismo científico que adoptó la lógica cartesiana como su orientación metodológica oficial.

 

La dialéctica es una doctrina conocida en occidente por primera vez a través de la filosofía platónica, como un proceso de análisis o síntesis intelectual del significado de las palabras para llegar tanto a las realidades trascendentales como a las ideas del mundo inteligible; posteriormente fue retomada por la filosofía hegeliana para referirse a los procesos de transformación de los opuestos, en donde la tesis y la antítesis se resuelven en una forma superior o síntesis; en el Ometeoísmo, la Dialéctica es un método filosófico que permite ordenar verdades, teoremas, en la sucesión y encadenamiento de los hechos; en el campo de los fenómenos del universo (físicos, químicos, biológicos, psicológicos, etc.) los procesos ocurren como fenómeno de interacción de contrarios y complementarios, sin la existencia de elementos absolutos en fuerza, intensidad, o sentido, sino en unidades que tienen su contrario en su propio interior.

 

El término multidialéctico, es un calificativo ampliado de la dialéctica, con el prefijo multi- del latín, “muchos”, se procura ampliar el sentido dialéctico de los fenómenos, interpretados ordinariamente como un encadenamiento lineal de unifenómenos causados por la interacción aislada de dos elementos opuestos o dicotómicos, concepción errónea que podría caricaturizarse como una especie de “dialéctica mecanicista y rectilínea”. En el universo los fenómenos, de cualquier tipo, nunca ocurren absolutamente aislados, siempre son el resultado de la intervención dinámica y dialéctica de una multiplicidad de factores, resultantes a su vez de antecedentes múltiples, de ahí la multidialecticidad del Ometeoísmo.

 

La dialéctica aparece un poco tarde en el occidente, las primeras manifestaciones tampoco están exentas de la influencia aristotélica tomista, y de la lógica cartesiana, existe igualmente cierta confusión con el mecanicismo. Para Platón, era sobre todo el proceso intelectual de análisis de las palabras a fin de llegar a conocer las realidades trascendentales, o ideas del mundo inteligible; con estas limitaciones, la dialéctica mejor delineada, surge sobre todo con la escuela hegeliana, donde se entendía como un proceso de transformación de los opuestos duales, tesis y antítesis, que se resolvían en una forma superior o síntesis.

 

Marx y Engels, le dieron un giro material (dialéctica materialista) para orientar su aplicación política, económica y social, sustentada igualmente en el materialismo histórico, el que concibe la evolución de las sociedades como una lucha de clases, de contradicciones en una serie de procesos, donde la clase dominante (conservadora y propietaria de los medios de producción) generaría, en su propio interior, su contraria (la clase obrera revolucionaria) que terminaría por cambiar el estado de cosas, en una espiral histórica de la sociedad que supuestamente se mueve de manera positiva hacia mejores condiciones de vida y rumbo a la emancipación completa de las personas en una sociedad igualitaria y sin clases (comunismo). Como “serie ordenada de verdades o teoremas que se desarrolla en la ciencia o en la sucesión y encadenamiento de los hechos”, la importancia teórica de la dialéctica es evidente, sin embargo su aplicación científica en el siglo XIX fue muy pobre. A mi juicio, el relativismo es una forma matizada de positivismo científico, cercana a la dialéctica, en esta escuela del pensamiento, el conocimiento humano únicamente tiene por objeto las relaciones, sin llegar nunca al absoluto, la realidad queda sin sustrato permanente, consistiendo solamente en la relación de los fenómenos.

 

Ometeoísmo, holismo y relativismo

 

El ometeoísmo tiene mucho en común con las escuelas del pensamiento holístico y relativista. El concepto holístico es el calificativo de holismo, doctrina que concibe los fenómenos, realidades y hechos, como un todo resultante de la interacción, sinérgica, antagónica o incluso pasiva, de sus partes; holístico puede ser considerado como sinónimo de holótico, aquello que corresponde a la teoría del todo y las partes. El concepto relativo es el calificativo de “relativismo”, doctrina según la cual el conocimiento humano únicamente tiene por objeto relaciones, sin llegar nunca al de los absoluto; igualmente considera un universo en movimiento, en donde la realidad carece de sustrato permanente, estable, o fijo, en cambio, consiste en la relación dinámica de los fenómenos. En el ometeoísmo, lo relativo y el relativismo, dimana de la relatividad, la teoría einsteniana de la energía, la materia, la entropía, y de cómo se transforman en un sistema que cambia en tiempo y espacio; interesa sobremanera la fenomenología de la luz y la carencia de ella, de su propagación independiente del movimiento del cuerpo que la emite, y de la incapacidad de la Física para determinar si un cuerpo se encuentra en reposo o si se mueve con uniformidad en un movimiento rectilíneo. De conformidad con el principio ollístico (no confundir con holístico), del náhuatl ollin, “movimiento”, en el universo todo es dinámico y en permanente cambio, la recta existe únicamente como un concepto virtual y geométrico, como la distancia más cercana entre dos puntos fijos, sin embargo, al no haber puntos fijos, tampoco existe el movimiento rectilíneo, todo el movimiento es circular y el universo por tanto es un sistema infinito, tridimensional y curvo, al que se agrega el tiempo para formar las cuatro dimensiones (4D).

 

Discusión y conclusiones sobre Ometeoísmo

 

Bajo la óptica del ometeoísmo, sustentado en la dialéctica y lógica difusa, las escuelas histórica [13] y sociológica [14] tienen mucho en común y complementario, más que de contradicción. Ciertamente, una escuela no excluye a la otra, incluso, en el materialismo histórico, Carlos Marx y Federico Engels integran, de cierta manera las dos teorías. Estos autores consideran que la lucha de clases es el motor de la historia y que el derecho surge de la necesidad de regular las relaciones de producción y el mantenimiento de las clases sociales; en resumen, aseguran que el derecho nace de la necesidad de establecer los mecanismos de dominación de una clase sobre otra. En cada momento histórico existe una clase dominante poseedora de los medios de producción  y otra oprimida en contradicción con la primera, la primera pretende mantener el estado de explotación, la segunda busca su emancipación. El marxismo considera que la lucha de clases terminará por eliminar la propiedad privada y el establecimiento de la propiedad social de los medios de producción (socialismo), para pasar luego a un estado de equidad social sin clases.

 

El ometeoísmo es compatible con muchas de las ideas del iusnaturalismo, el historicismo y las ideas sociales, la principal contradicción con el marxismo es que no acepta la idea del “enemigo de clase absoluto”, tampoco en la posibilidad de crear una sociedad sin clases y totalmente homogénea, aunque sí en mayor grado de equidad, la historia se dirige de manera natural e incontenible al establecimiento de una sociedad cada vez más justa y equitativa; tampoco desaparecerá la propiedad privada por completo, pero si tiende a reducirse y compartirse; atendiendo a la realidad histórica hasta hoy probada, la sociedad siempre tendrá una división del trabajo, con actividades y motivaciones específicas de los ciudadanos, es decir, de clases sociales matizadas, pero clases al fin; todo indica a que la sociedad terminará por establecer un tope al enriquecimiento individual limitando la propiedad privada en lo necesario a fin de proteger el bien común; se reconoce que la búsqueda permanente del equilibrio entre los derechos individuales y los colectivos, permitirá la extensión universal de los derechos y prerrogativas sociales, económicas y culturales, hasta desaparecer la miseria y la ignorancia, y achatar la pirámide de distribución de la riqueza, haciéndola todo lo horizontal que se requiera.

 

 

Bibliografía

 

[1].- Rojas Alba, Mario. Tratado de Medicina Tradicional Mexicana. Tlahui, México, 2008, Tomo I, pp: 194-210, y Tomo II, pp: 28-42.

[2].- Filosofía en el Diccionario de la Lengua Española, Vigésima segunda edición, consulta en línea 2009, URL: http://buscon.rae.es. 

[3].- Derecho en el Diccionario de la Lengua Española, ibid.

[4].- Sobre el concepto “difuso”, ver más adelante, en este mismo foro, lo relativo a la lógica difusa aplicada al estudio del derecho, la historia e ideología.

[5].- Dentro de la Teoría Biocibernética del Ser y las Sinonimias Difusas: el cuerpo corresponde al soma, anatomía, materia, máquina (hardware); el alma al psiqué, matemáticas, memoria, idea, logos, programa lógico (software); y espíritu a la fuerza, movimiento, vibración, determinación, voluntad, energía.

[6].- Dezza, Paolo. Introducción a la Filosofía. Gnoseología y Ontología. Editorial Porrúa, México, 1973, p. 11.

[7].- Trejo, Wonfilio. Filosofía y Ciencia. ANUIES, México, 1976, p. 12.

[8].- Un magnífico resumen de lo que fue la escuela del pensamiento náhuatl se puede encontrar en: León-Portilla, Miguel. La Filosofía Náhuatl. UNAM. México, 1979, 411 pp. La cosmovisión y pensamiento náhuatl, puede descubrirse en el extraordinario compendio: Garibay K., Ángel María. Historia de la Literatura Náhuatl. Editorial Porrúa, México, 2000, 926 pp.

[9].- La etimología de Ilhuicatéotl se compone de: ilhuicatl, cielo, y metafóricamente lo infinito y Téotl.
[10].- Dios; Ilhuicatéotl se traduce literalmente como “Dios celestial”, e idiomáticamente como el “Dios único”, la “Deidad del infinito”. Nota del autor.

[11].- Sobre el simbolismo universal del águila y la serpiente, se puede consultar, entre muchos otros trabajos: Kurnitzky, Horst. Extravíos de la antropología mexicana. Problemas metodológicos en los estudios mesoamericanos. Cuicuilco, enero-abril, año/vol. 12, número 033. Escuela Nacional de Antropología e Historia. Distrito Federal, México, pp: 127-152. Wittkower, Rudolf. Eagle and Serpent. Study in the Migration of Symbols. Journal of the Warburg Institute, Vol. 2, No. 4 (Apr., 1939), pp. 293-325.

[12].- Saravia E., Albertina (versión de). Popol Wuj, Antiguas historias de los indios Quichés de Guatemala. Editorial Porrúa, México, 2001 (1ª ed. 1965), p. 1.

[13].- Algunos de los teóricos más representativos de la Escuela Histórica son: Federico Carlos de Savigny (1779-1860), Gustavo Hugo (1764-1844), Jorge Puchta (1797-1846), Rudolff Von Ihering (1818-1892).

[14].- Algunos de los teóricos representativos de la Escuela Sociológica: Carlos Marx (1818-1883), Emilio Durkheim (1858-1917), Federico Engels (1820-1883), León Duguit (1859-1928), Maurice Hauriou (1856-1929).

[15].- Garibay Kintana, Ángel María. Teogonía e Historia de los Mexicanos. Tres Opúsculos del Siglo XVI. Editorial Porrúa. México, primera edición 1965, reedición 1996, p. 23, correspondiente al Capítulo Primero que se designa como De la Creación y Principio del Mundo y de los Primeros Dioses.