PROYECTOS DE IZQUIERDA DEMOCRÁTICA PARA UNA LEGISLACIÓN FEDERAL PROGRESISTA
Javier Orihuela García y Mario Rojas Alba
Cuernavaca, Morelos, México, 8 de Agosto (natalicio del Jefe), 2012.
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Documento PDF: Proyectos de Legislación Federal Progresista
Introducción
El mejor homenaje que un legislador podría ofrecer al General Emiliano Zapata, en este aniversario de su natalicio, es el impulso decidido a las iniciativas progresistas que mejor beneficien al pueblo de México. Por diversas razones la representación federal de la izquierda electa en el proceso electoral del 2012 no alcanzó la mayoría del Congreso, frustrando las esperanzas para la convocatoria de un constituyente que permitiera la reforma positiva y profunda del Estado y la promulgación de una Nueva Constitución Mexicana. No obstante, la representación es suficientemente numerosa como para lograr avances legislativos importantes, tanto en lo social como en lo económico, sobre todo si se logran superar los egoísmos facciosos y partidistas y se trabaja de manera coordinada entre las fracciones del PRD, PT, MC, y el apoyo de los representantes de otros partidos que pudieran responder con sensibilidad y honestidad a los argumentos sustentados e inteligentes de la bancada progresista.
Marco conceptual
Si se está planteando una legislación progresista, democrática, social y de izquierda, conviene definir esos conceptos en el contexto mexicano, así sea de manera resumida.
Progresista y progresismo. De manera simple y sin afán de polemizar sobre el sentido semántico del concepto progresista, se puede definir como el calificativo o dicho de una persona, sociedad o partido que profesa ideas o actitudes políticas avanzadas. Por su parte el progresismo es la doctrina o inclinación que promueve las ideas progresivas. Ambos términos se contraponen al de retrógrada que quiere llevarnos al pasado y a las actitudes sociales y políticas ya superadas, al reaccionario que responde en contra de las ideas revolucionarias e innovadoras, y al conservador que quiere mantenernos en la inmovilidad y el atraso legislativo y político.
Aunque algo tiene de liberal, el progresista mexicano va más allá de las doctrinas filosóficas, políticas y éticas emanadas de la Revolución francesa de 1789, de los movimientos sociales europeos y norteamericanos del siglo XIX, y de las luchas por las libertades individuales. Visto en su sentido dialéctico e histórico, el progresista que no cambia ni quiere avanzar más, se transforma en un conservador, cuando se opone a las nuevas propuestas de cambio e innovaciones establecidas se torna reaccionario, y al querer reestablecer ideas del pasado termina siendo un retrógrado.
De manera dinámica y evolutiva en positivo, el sentido del progresismo mexicano está asociado a diferentes corrientes políticas e ideológicas a veces contrarias en un momento histórico dado, Hidalgo, Morelos fueron radicalmente progresistas a su tiempo, lo mismo se puede decir de Juárez y los liberales del siglo XIX, el complejo liberalismo social y anarquistas de Flores Magón, el colectivismo indígena de Zapata, los legisladores sociales del Constituyente de 1917, el nacionalismo revolucionario de Cárdenas, las ideas del estado benefactor, el indigenismo mexicano, las tendencias antiimperialistas, el radicalismo e incluso la izquierda y el socialismo científico, tanto como los movimientos ecologistas por fuera de la corrupción usurpadora del PVE mexicano.
Izquierda y socialismo. La palabra izquierda proviene del euskera (vasco) ezkerra, se le dice así a la parte del cuerpo humano que está situada del lado del corazón. Una persona de izquierda es aquella que profesa ideas progresistas, que se ubica, metafóricamente, del lado del corazón, y de los buenos sentimientos hacia los demás. En términos filosóficos, éticos, y políticos, los de izquierda se inclinan más por los intereses de la colectividad que por los del individuo; por la generosidad social y colectiva que por el egoísmo individual y privado; defienden los intereses de los trabajadores sobre los burgueses y propietarios de los medios de producción; esta posición favorable hacia los derechos de la sociedad y de la colectividad, ligan el término de izquierda, de manera inseparable, a los de socialdemocracia, socialismo, comunismo, anarquismo, y radicalismo social.
Situación actual a grandes trazos
Aunque traten de decir lo contrario, la mayoría de los legisladores y dirigentes políticos de todos los partidos han exhibido, unos más que otros, su motivación económica y de poder personal muy por encima de los ideales y mística de servicio. Los altísimos sueldos y prestaciones que reciben son la prueba irrefutable que los ciudadanos conocen y critican de los politicastros y vividores de la política. Los altos ingresos y el poder por el poder todo lo corrompen, en aras de mantenerse pegados al erario son capaces de cualquier cosa: legislar para reelegirse, facilitar el reciclado permanente de un cargo a otro, empleo discrecional de los recursos públicos para promoverse, despensas, material de construcción, tarjetas de Soriana, compra en efectivo del voto, etc. Nada tendrá sentido si no se reivindica primeramente la honestidad y dignidad del quehacer político.
Los políticos y sus partidos tienen el más alto y bien ganado descrédito entre la población. Mientras tanto, en estos momentos los mexicanos estamos inmersos en un contexto especialmente crítico en lo económico, político, y social. El crecimiento económico del país es de los más bajos de Latinoamérica. Al mismo tiempo la plutocracia y la clase política se hacen cada vez más ricos y poderosos a costa de millones de mexicanos que viven en la miseria y el desempleo. La mayoría de los jóvenes son rechazados de las instituciones de educación superior. Como si eso no fuera suficiente, la violencia y la delincuencia desatada se recrea por todo el país. La plutocracia y los poderes fácticos se han apoderado del gobierno, y con un cinismo prepotente, como nunca se había visto, las directivas políticas del Estado funcionan en beneficio de la clase más rica y poseedora de los medios de producción.
Mientras se nos distraía con las fiestas centenarias, la alianza PAN-PRI-oligarquía, aprovechó para consolidar sus contrarreformas del Estado, parche sobre parche hasta acumular casi 200 desde 1917. Con el abandono del nacionalismo revolucionario, el PRI torció el rumbo y traicionó los principios revolucionarios que le dieron origen. Con Salinas de Gortari el PRI adoptó el neoliberalismo y muchas de las propuestas del programa del PAN, tanto que ambos partidos se confundieron en el PRIAN, de esta manera se reformó el Artículo 27 constitucional, se restableció la alianza retrógrada con la iglesia, se privatizó la mayor parte de las empresas paraestatales, eliminando de hecho la economía mixta y la rectoría económica del Estado. En lo social, el “prianato” hizo a un lado el mal llamado “Estado benefactor” para adoptar el modelo de “Estado socialmente irresponsable”.
El presidente hispanomexicano Vicente Fox, legítimo, pero poco inteligente, y el ilegítimo “haiga sido como haiga sido”, Felipe Calderón, dieron continuidad a las privatizaciones, al neoliberalismo conservador y mocho. Sus reformas constitucionales han tocado sobre todo el poder judicial, dejando a un lado lo positivo de los juicios orales, los parches blanquiazules únicamente han servido para darle más poder al poder, y alejar al Estado de un verdadero estado de derecho y orden constitucional; por el contrario, el Poder Judicial ha continuado siendo el peor y más corrupto de los tres que conforman la República.
La crisis económica y social se ha acentuado junto al deterioro y desprestigio del quehacer político-electoral. La derecha en el poder ha vetado prácticamente la posibilidad de que la izquierda y las fuerzas progresistas puedan acceder al poder ejecutivo federal. La reforma electoral que regrese el poder al pueblo y sus ciudadanos no se ha visto, en cambió se ha mantenido una ley electoral que sustenta a la clase política y la “partidocracia”, permitiendo que las jerarquías de los partidos se rolen los cargos públicos de manera permanente. En estas circunstancias, la mayoría de la población no ha alcanzado la madurez y educación política necesaria para enfrentar con éxito los cambios requeridos y que hoy tocan de manera insistente las puertas de la Nación.
Los Congresos conservadores impulsados por el PRIAN han otorgado más poder y fueros a las fuerzas armadas y su uso policial en la guerra sorda y estúpida contra el narcotráfico. Se han restringido la garantías constitucionales anulando de facto la inviolabilidad de los domicilios, y permitiendo la invasión de la privacidad en la vida personal mediante la intervención discrecional de la telefonía, el correo electrónico, y las redes sociales, amen de otorgar carta blanca para espiar a cualquier ciudadano. Se ha entregado el espectro radiológico al duopolio televisivo. Se ha legislación a modo de la oligarquía para dar continuidad al entreguismo del patrimonio nacional a los grandes empresarios nacionales y extranjeros. La privatización anticonstitucional del petróleo y electricidad marcha a pasos agigantados, al igual que la entrega de nuestras riquezas mineras, hoy como en el pasado colonial las potencias extranjeras saquean nuestro oro, plata y cobre. Las trampas de la ley de ingresos ha mantenido los estados fiscales de excepción para que los grandes empresarios puedan evadir impuestos, mientas que se arremete con altos gravámenes fiscales a los medianos y pequeños empresarios mexicanos. La ley y el uso faccioso de la misma ha permitido la usurpación de la soberanía popular y el dominio de una clase política “profesional” y burocrática.
Para quienes se apoderaron de las franquicias partidarias, el quehacer político es un negocio muy lucrativo. La deshonestidad ha dominado la vida política, las campañas electorales han envilecido al ciudadano y violentado la dignidad de las personas, y en su afán de “ganar a toda costa”, los politicastros han olvidado principios y corrompido el ambiente electoral reduciéndolo a una repetición de consignas vacías, sin sustento político sólido y sin una orientación ética válida, en donde gana, no el mejor, sino quien tiene más dinero y el mejor publicista. Independientemente de la tendencia de cada partido, la clase política piensa únicamente en su interés personal, su consigna y objetivo único es mantenerse en el presupuesto de cualquier forma; el afán de servicio público y social es solamente una pose mentirosa con la que se pretende ocultar lo que todos saben, que los altos sueldos que devengan por el ejercicio del poder es su motivación central.
Es momento de responsabilidad y nobleza de espíritu. La derecha misma debe aprender de la historia, su miopía y cerrazón de siempre, ha causado revueltas, muerte y sufrimiento para el pueblo, es la hora de abrirse al debate de calidad y dejar que impere la soberanía popular. La democracia participativa es buena para todos, la solución de los grandes problemas sociales beneficia a los de abajo tanto como a los de arriba. Ante la cerrazón y prepotencia histórica de la derecha y el conservadurismo, el pueblo mexicano ha tenido que recurrir al supremo derecho de la resistencia contra la opresión, reconocido en el Artículo 2 de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (1789), esta vez la plutocracia debería permitir el camino de la paz y la concordia, con la revuelta violenta todos perdemos. Es el momento de impulsar las reformas constitucionales necesarias por la vía pacífica y civilizada del diálogo, el debate, y el mutuo convencimiento sustentado en el peso de los argumentos, todo en bien de México.
Mientras esto ocurre, las fracciones parlamentarias de izquierda, en lo federal tanto como en lo local, no han estado a la altura de las necesidades sociales y democráticas. Con sus notables excepciones, los parlamentarios han estado ocupados en las disputas de poder de las diferentes facciones partidistas internas, manifestando su incapacidad para priorizar las necesidades de los sectores populares y con menos ingresos del país.
Antecedentes programáticos e ideas progresistas
Ningún proyecto legislativo progresista puede ignorar los precedentes, los representantes deben estudiar y conocer a fondo los antecedentes programáticos presentados con anterioridad, de esta manera podrán replantearse aquellos que han quedado ignorados o inconclusos por el Congreso, y, por supuesto, elaborar las reformas innovadoras necesarias a fin de mejorar las condiciones sociales, económicas y culturales del pueblo mexicano.
Los proyectos legislativos deben recoger las ideas y principios fundamentales de carácter progresista conocidos desde el origen de la República, priorizando la legislación contemporánea que surge del Constituyente de 1917 hasta la actualidad. Las Principales ideas y proyectos que aquí se esbozan recogen muchos de los ideales del PSUM, de las organizaciones políticas y sociales de la izquierda y de los movimientos ecologistas de los años 80, del FDN, el PRD y PT.
Desde de su nacimiento el 6 de febrero de 1996, en la Revista Electrónica Tlahui Mario Rojas Alba ha estado difundiendo las constituciones de México, hasta la fecha millones de personas han consultado su publicación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Desde entonces también ha estado proponiendo la necesidad de una reforma constitucional a fondo y en sentido progresista. A partir de la primera edición digital en la red (5 de febrero del 2002) su proyecto ciudadano de Nueva Constitución Mexicana ha sido bajado por miles de personas desde el sitio web de Tlahui. Un número indeterminado lo ha divulgado por sus propias vías, en lo personal, o en colectivo.
En 1994 los indígenas de Chiapas irrumpieron en el escenario político recordándonos que el país sigue siendo una dictadura de la minoría étnica europea establecida en el país desde la Colonia española. Estos sobrevivientes de las primeras naciones continúan en la miseria y marginación general. El EZLN fue el más eficiente detonador de la conciencia haciendo ver la necesidad de la reforma constitucional a fin de permitir la inclusión de los indígenas y sus aspiraciones. Los Acuerdos de San Andrés recogieron sus mejores propuestas para el cambio constitucional. Adicionalmente, en Junio del 2005, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional emitió su Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Las iniciativas que se plantean toman estos referentes, especialmente en lo que respecta a la legislación agraria, indígena, cultural y ecológica.
En 1996, dentro del PRD-Morelos conformamos la corriente Cuauhtleco, nuestras propuestas democráticas y sociales fueron aprobadas en el Congreso Estatal, y en buena parte por el Congreso Nacional de 1997, las mismas que fueron anuladas de manera facciosa por una Asamblea Nacional de Estatutos convocada a ex profeso. Por esas fechas Porfirio Muñoz Ledo planteó la necesidad de una reforma constitucional (reforma del Estado), y al menos desde el 2001, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano de manera contundente se sumó a la idea de regresar al espíritu original del documento de 1917. Desde el 2006 el PRD y el PT han coincidido en la necesidad de una nueva Constitución. Por su parte Andrés Manuel López Obrador ha secundado a sus seguidores definidos desde el 2006 y a través de la Convención Nacional Democrática (CND), a favor de impulsar una asamblea constituyente que apruebe una nueva Constitución. Durante la campaña electoral federal, AMLO presentó su Proyecto Alternativo de Nación, un documento por demás importante y por supuesto orientador de muchas de las iniciativas progresistas que se presentan en este documento.
Al calor de la agresión contra los campesinos, mineros, y obreros, por parte del gobierno de Felipe Calderón, ha surgido la iniciativa de agrupar esfuerzos a fin de ir madurando, entre todos, un nuevo proyecto constitucional de carácter social. De esta forma en el 2010 surgió el Congreso Constituyente Social, la segunda asamblea realizada en Querétaro se abocó a discutir la política antisindical del gobierno federal, y la violencia de que han sido víctimas los electricistas del SME, los mineros de Cananea, y profesores de la CNTE, una labor importante que reclama la solidaridad y la defensa social, no obstante, distrae el estudio y debate de fondo sobre la temática constitucional, motivo central del Constituyente Social. La tercera Asamblea del 5-6 de febrero del 2011, en Cuernavaca, Morelos, retomó los conflictos sociales y sindicales más candentes, al mismo tiempo comenzó a discutir algunos los grandes temas para el impulso de un proyecto de Nueva Constitución Mexicana. La VI Asamblea Nacional del Congreso Social del 13 de Julio del 2012, sin dejar sus aspectos reivindicativos y lista de demandas sociales, la ha ido madurando la discusión de algunos planteamientos netamente constitucionales y legislativos de importancia.
Objetivos generales para una legislación progresista
La legislación progresista requiere del planteamiento de objetivos generales bien definidos, de otra manera los legisladores pierden el rumbo, corriendo el riesgo de caer en el caos y el “espontaneísmo” legislativo. Aquí algunos de los objetivos fundamentales:
- Toda legislación tiene como objeto la felicidad del pueblo.
- En alguna medida, cada iniciativa debe de simplificar la vida y hacerla más agradable y llevadera.
- Cualquier iniciativa debe tener claridad sobre el carácter soberano del pueblo y sus ciudadanos, y el de ciervos de la Nación de los funcionarios públicos y gobernantes.
- Sin paternalismos y con respeto irrestricto a la dignidad de las personas, la legislación se ocupa prioritariamente de los ciudadanos comunes y los sectores mayoritarios socialmente menos favorecidos.
- Para restituir la soberanía popular, toda propuesta de ley debe aumentar en alguna medida el empoderamiento del ciudadano común, y ofrecerle las herramientas legales ágiles para su participación en el gobierno, la consulta, la toma de decisiones, y el control efectivos de quienes ejercen el poder.
- Todo proyecto legislativo debe tomar en cuenta la sustentabilidad ecológica y la protección y preservación del medio.
- La legislación debe tratar con equilibrio y de manera simultánea los derechos y las obligaciones de las personas.
- El sentido universal de la ley y la equidad de las personas frente a la misma debe incluir las excepciones de justicia social, ya que tratar igual a los diferentes es un acto de injusticia.
Lista de proyectos legislativos progresistas
Enseguida se expone una lista de los proyectos legislativos progresistas, muchos se han planteado desde 1996, incluso algunos han sido ya copiados y presentados de manera tramposamente mutilados en los congresos locales, tanto como en el federal. La mayoría de los proyectos cuentan con el documento de reforma o modificación de la Constitución y/o de las leyes respectivas, en otros se plantea únicamente la idea general:
- Restitución de la soberanía popular.
- No reelección inmediata de dirigentes y funcionarios a ningún cargo público.
- Iniciativa ciudadana, consulta, plebiscito, y referéndum.
- Legislación sobre candidaturas ciudadanas sin partido con y sin registro.
- Anulación de fueros y revocación del mandato.
- Juicio por fraude político.
- Legislación sobre organismos de fiscalización ciudadana.
- Democracia directa en partidos y organizaciones sociales.
- Los cargos proporcionales asignados por el método de prelación.
- Derechos políticos para los mexicanos en el exterior.
- Se crea el Estado de Anáhuac.
- La prioridad del cambio social y el desarrollo económico.
- Dejar de financiar al imperialismo e invertir en lo social.
- Control de los altos sueldos de funcionarios.
- Fortalecimiento de la economía mixta y reforma a la Ley del Banco de México.
- Iniciativa sobre precios y comercio justo de productos agropecuarios y artesanías.
- Legislación sobre donativos, hacienda pública, organismos sociales y civiles.
- Impedir complicidades entre Ejecutivo y Procuraduría.
- Educación universal y gratuita en todos los niveles.
- Legislación sobre transgénicos.
- Legislación federal para el ejercicio de las profesiones.
- Salud y seguridad social verdaderamente universal y gratuita.
- Legislación constitucional y en la Ley de Salud sobre Medicina Tradicional y Alternativa.
- Derechos de niños y mujeres.
- Presupuesto constitucional a salud y educación.
- Legislación indígena.
- Representación federal para las primeras naciones.
- Diversas propuestas de legislación indígena.
- Políticas de gobierno digital.
- Legislación sobre medios y comunicaciones digitales.

