MEXICO: Invitado especial. Fiestas de las exclusiones.
Bicentenario de la Independencia, Centenario de la Revolución.
Día Internacional de las Lenguas Maternas
Zósimo Hernández Ramírez / AIPIN
Méxcatl de Veracruz.
El 20 de febrero de 2010, a las 17:19, recibí una llamada que duró 00:52 segundos, de un conocido funcionario de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades, SEDEREC. La verdad, por el día y la hora no esperaba ninguna llamada fue fortuita y el motivo menos; el funcionario me dijo, oye disculpa que te llame a esta hora pero te quiero invitar al evento de recepción del Presidente Evo Morales, cómo ves, te sugerí como invitado especial para que estés con otros invitados para saludar a Evo Morales, todavía el funcionario, me preguntó, cómo ves.
Le dije muchas gracias, la verdad no me lo esperaba pero muchísimas gracias por la consideración, nos vemos allí, mañana. Hasta luego.
Pero obviamente, sabrán que no escribo para resaltar una invitación de un funcionario, sino el hecho de que fui “invitado especial” y al día siguiente, día internacional de las lenguas maternas, me presenté al lugar, Coyohuacan, y como todos para formarme y entrar, en ese inter, me comuniqué con la persona de la SEDEREC para preguntarle dónde o con quién me presentaba para recoger mi invitación y me dijo lo que debía hacer, es decir, me dijo busca a otra persona, cuyo nombre también me reservo, pero a esta persona nunca la encontré, me volví a comunicar con el funcionario de la Secretaría y simplemente me dio una explicación larga, sin decirme nada, y sobre todo sin resolver nada, es decir, todo quedó en una buena intención, que por esta vez no considero basta, ni agradezco ni nada.
Me pregunto que necesidad tenía ese funcionario gastar para una llamada y decirme que era un invitado especial, así tratan a los invitados especiales, preferiría ser un invitado ordinario y asistir al evento, me hubieran ahorrado escribir esta triste historia.
Fui al evento como un común mortal y no observé nada extraordinario, bueno sí, vi a algunos indígenas muy elegantes con sus trajes característicos portados con gallardía y orgullo, también vi a otros indios revestidos, es decir, algunos que en su vida habías usado sus trajes pero ese día, quizá porque el festejado, valía la pena pero al final también me surge la mala idea de que para pasar al evento era requisito o condición llevar nuestros trajes propiamente indígenas, pero esto no me lo dijeron nunca y, si me lo hubieran sugerido, no hubiera aceptado.
No soy de los indios bonitos por su traje, si eso es ser indígena, qué pena, siguen, los funcionarios especializados en tratar con indígenas, pensando en el indio por su vestimenta folclórica, es decir, mirarlos bonitos por fuera, sin importar que son desde adentro. Todo este evento, estuvo organizado por el Gobierno del Distrito Federal.
Me pregunto si es discriminación, exclusión o segregación o qué es esa actitud, es personal o institucional.
Gracias
Otro acontecimiento aislado de este pero ligado al día internacional de las lenguas maternas, y organizado por el Senado de la República, el motivo la presentación pública de la publicación del AMATLANAHUATILI TLAHTOLI TLEN MEXICAMEH NECHICOLISTLI SENTALNAHUATILOYAN, es decir, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en náhuatl o Méxcatl como prefiero llamarlo. En fin, ya saben todo bien, perfecto diría yo, televisoras, medios varios que exaltan lo lingüístico de los pueblos indígenas, ese era el objetivo y se logró, bravo por ello.
Sin embargo, lo que quiero comentar con preocupación, es que al final del evento, fueron todos los indígenas que asistieron al evento, a una comida en las instalaciones del Senado, yo me fui a almorzar con mi familia y unos amigos que tuvieron a bien acompañarnos a este evento.
Estábamos en el almuerzo y también recibir una llamada para invitarme a acompañarlos, acepté porque como siempre no tengo nada que hacer, entonces casi siempre digo que sí, y después de almorzar y acordar algunas actividades, cada uno nos marchamos. Yo me fui al evento del Senado para platicar con los hermanos indígenas que ya estaban allí. No se cuanto tiempo llevaban esperando, lo que sí les puedo comentar es que había por lo menos unas 10 mesas con sus respectivas sillas y todas estaban ya ocupadas, sin embargo aún no llegaban todos y tuvieron que poner por lo menos dos mesas más y también se llenaron, estaba repleto el espacio habilitado para comedor, y yo seguía parado platicando con diversas personas provenientes de diversos estados, Hidalgo, Puebla, Estado de México, entre otros. Conocí a mucha gente muy interesante en diversos sentidos, intercambiamos comentarios, datos, etc.
Pero el motivo de escribirles estas líneas es para contarles unos detalles, que me pidieron hacer.
Primero, no se cuanto tiempo llevaban esperando, pero yo llegué a las 13:30 horas y a las 15:00 no habían servido la comida, ya se que les puede parecer normal pero a la gente le habían comentado que pasaran porque la comida ya estaba lista. Pues bien, la comida no se había servido.
Como a las 14:30 comenzaron a poner los platones de base dando por hecho que la comida estaba próxima a servirse, peor resulta que éstos estaban sucios, con restos de comida y cuando unos de los indígenas reclamó pidiendo que los limpien antes de ponerlos; el mesero, se excusó, diciendo que venían de otro evento y que no les había dado tiempo de limpiarlos pero que si el indígenas quería, que se lo cambiaba, el aludido, respondió, si por favor , límpienlos primero y luego los pones, es más aunque no los pongan con que traigan la comida es suficiente.
Pues la comida no llegaba. Otro indígena preguntó, a poco así tratan a los senadores o es que los traen sucios porque somos indios. Yo simplemente escuchaba, con respeto y por supuesto que no olvidé manifestar mi solidaridad, pero era una hecho que no esperaba, ¿cuándo los indios han protestado por como se les ha tratado históricamente?
Mientras la prolongada espera continuaba, algunos indígenas comenzaron a sonar los platos metálicos con los tenedores, haciendo un ruido ensordecedor, y pidiendo que les dijeran si en realidad les iban a dar de comer o no para ya irse, al momento que y amenazaron con hacerlo, siguieron protestando. La comida no llegaba y el ya merito se prolongó por una eternidad.
Pues mal, por los invitados y los invitadores ni enterados, pero la comida no llegaba.
Muchos indígenas comenzaron a decir, ya vámonos, nos tratan así porque somos indígenas pero no se vale, esto no se le hace a nadie, mejor que nos digan que no hay comida y ya nos vamos.
Y así, poco a poco, se fueron levantando y se fueron saliendo uno a uno sin que la comida haya llegado nunca, yo simplemente hice lo que el momento indicaba, sin hacer nada, me sumé a las protestas en silencio y me retiré con paso seguro. Todavía algunas personas del Senado intentaron persuadirnos de que nos esperáramos, que la comida ya estaba allí abajo, en algún lugar, pero simplemente no llegaba y no llegó. Nos fuimos y ya no supe cuantos se quedaron, no supe el desenlace final.
Pero aprendí una lección, hambre no mata dignidad, hambre no mata dignidad: Hambre no mata dignidad.
Al compañero que me pidió decirles a los del Senado que eso no se le hace a nadie, espero haber cumplido con lealtad la encomienda.
Me pregunto, si nos invitan para tratarnos así o que alguien nos de una explicación, no justificación.
Tlascamati miac. Muchas gracias.
“Somos portadores de la diversidad peor no somos bienvenidos”.
Sigan festejando su Bicentenario y su Centenario.
Nosotros llevando más de 500 años resistiendo, aquí estamos y aquí vamos a seguir.